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Día 20

  • Foto del escritor: Male
    Male
  • 18 jul 2024
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 19 jul 2024




Por Male


Han pasado tres semanas desde que terminamos.

Yo he sentido tantas cosas dentro de mí, pero no, ahora ya no es enojo.

Estoy atravesando un duelo donde me obligo a soltar todo aquello que construímos, que soñamos, lo que deseamos.

O tal vez sólo era yo.

A veces pasa por mí cabeza esa idea donde yo era la única interesada en esto,

y donde tú sólo te quedabas por comodidad, por hábito, por obligación.

Intento no pensarlo demasiado.

Trato de no lastimarme más.


Me he preguntado en varias ocasiones si lo que siento por ti es odio,

porque ya no parece amor.

Quizás algo en medio de los dos.

Quizás nada.

Quizás todo.


¿Que si deseo que te vaya mal? Bueno, en algunos momentos sí.

Pero no desde la razón,

más bien desde la envidia que me provoca el verte tan bien,

tan fresco,

tan despreocupado.

Envidio tanto que para ti sólo hayan sido un par de discusiones molestas todo este alboroto,

mientras que para mí ha sido como cortarme cada extremidad del cuerpo.

Los brazos, para no sostenerte más al querer intentar todo de nuevo.

Las piernas, para no correr a perseguirte cada vez que te escucho salir por la puerta.


He tenido que tapar con lágrimas cada poro de mi cuerpo para que no se ericen mis vellos al sentirte entrar a la misma habitación donde estoy yo.

Me he cosido los labios para no dirigirte la palabra y se me llegue a salir un “por favor, vuelve” por equivocación.

Me he clavado agujas en los oídos para no escuchar tus conversaciones con otras personas,

esas a las que sueles acudir a menudo porque necesitas atención y halagos de todas las posibles candidatas a catadoras de tus genitales.

Me he llenado de tapones la nariz para no oler tu aroma en cada parte de la casa, deseando que sea sólo para mí y no tener que compartirlo

con el resto de tu club de fans.


Ahora agacho la mirada al caminar porque no quiero ver tu cara,

ni tu cabello,

ni siquiera tu silueta por casualidad.

Mientras más te veo, más te sigo soñando;

y mientras más te sueño, menos puedo dormir.

Mi cuerpo está cansado, adolorido y harto de esta situación.

A veces quisiera sacarlo de esta vergonzosa agonía, pero no es tan fácil.

Dejarse morir no es cosa sencilla. Requiere esfuerzo y dedicación.

Desafortunadamente ambas cosas me las acabé en ti.

En intentar salvarnos.

Y ahora ya no puedo salvarme a mí.



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